El arte de olvidar.

Cómo perdí la memoria y recuperé mi intuición.

Lo Malo: El juicio implacable Suelo decir que la vida me quitó un recurso para darme un poder, pero al principio no lo vi así. Por algún tiempo, me juzgué por ser “despistada y olvidadiza”. Pasar de tener una memoria privilegiada a sentir que los datos se me escapaban entre los dedos fue un shock absoluto.

Pero hoy entiendo que lo verdaderamente malo no fue la pérdida de datos, sino el juicio implacable con el que empecé a castigarme. Me sentía fuera de lugar, descompuesta.

Llegué a juzgarme de forma tan dura que terminé autosaboteándome: decidí dejar de trabajar con uno de mis primeros clientes importantes, a pesar de tener un gran acuerdo, solo para no sentirme equivocada todo el tiempo. Mi propio juicio era una venda que no me permitía ver más allá de mi supuesta falla; me retiré para no quedar expuesta, prefiriendo perder la oportunidad antes que enfrentar la vulnerabilidad de no “saberlo todo”.

Lo Bueno: El regalo del espacio Fue en medio de esa parálisis cuando decidí cambiar la narrativa usando las herramientas de mi guía La Magia de la Pregunta. Empecé a preguntar: ¿Qué es lo bueno de esto que no estoy reconociendo? y ¿Cuál es el regalo aquí?

La consciencia de eso fue reveladora. No tener toda la información presente todo el tiempo (lo cual es una carga imposible) me permitía algo que antes no conocía: espacio mental. Descubrí que, cuando realmente requería un dato, este llegaba a mi consciencia en el momento justo para resolver la situación. Mi mente había dejado de perder tiempo en archivos innecesarios para enfocarse en la presencia.

Lo Feo: La incertidumbre de la vulnerabilidad Sin embargo, integrar estos dos mundos me obligó a mirar de frente “lo feo”: ese vacío que tanto me asustaba frente a aquel cliente. Lo feo es la vulnerabilidad de no tener el dato bajo el brazo; es el miedo a que el “no sé” sea interpretado como “no puedo”.

Tuve que aceptar la incomodidad de parecer “lenta” ante un mundo obsesionado con la inmediatez. Fue el precio a pagar para entender que mi valor no reside en lo que puedo recordar, sino en mi capacidad de procesar la realidad en tiempo real desde mi yo adulto, sin las urgencias del ego.

Un nuevo súper poder Hoy entiendo que no necesito ser un disco duro lleno de datos estáticos. No me preocupo por “tener” la solución guardada, sino por estar lo suficientemente despejada para “recibirla” cuando la situación se presenta. Mi “olvido” no fue una pérdida, sino una limpieza de terreno para que floreciera la intuición.

Y tú, que me lees: ¿En qué área de tu vida te estás juzgando hoy como “equivocado”, “insuficiente” o “defectuoso”? ¿Qué pasaría si te atrevieras a soltar ese juicio solo por un momento y preguntaras: ¿Cuál es el regalo aquí?

Quizás descubras que eso que llamas “fallo” es, en realidad, el espacio donde tu nuevo súper poder está intentando nacer.


¿Quieres aprender a hacer las preguntas requeridas cuando te sientes insuficiente? Cada jueves envío herramientas prácticas para integrar estos aspectos de tu sombra y vivir con más ligereza. Al unirte a mi lista, recibes de regalo la guía: “La Magia de la Pregunta”.


Aprendamos a integrar lo que nos duele para que lo que más queremos pueda caminar libre.

Más de ti,

P:D En este universo nada es lo que parece, lo feo no es tan feo, lo malo no es tan malo y lo bueno, siempre puede ser mejor. Todo depende de la consciencia con que lo mires.

P.D. 2: Si quieres aprender a hacer estas preguntas cuando te sientes ‘equivocado’, descarga mi guía gratuita registrándote en el siguiente formulario.

¿Y si la vida pudiera ser más fácil?

Cada jueves comparto una reflexión para soltar equipaje y vivir con más consciencia.


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