Esta historia ocurrió hace 19 años, pero la lección sigue vibrando hoy como si fuera ayer.
Mi hija de dos años estaba a punto de entrar al colegio, pero la que tenía miedo de quedarse sola era yo.
Cada vez que pensaba en ese momento, sentía un nudo en la boca del estómago que me quitaba el aire. Sabía que, si llegaba a la puerta del colegio con esa angustia, la experiencia se tornaría en un estira y afloja doloroso. Los niños perciben nuestra energía incluso la que surge de nuestras proyecciones.
Mis fantasmas no estaban en el colegio; estaban en mi propia sombra.
Me tomé un tiempo para mí. Decidí tirar del hilo de esas sensaciones para ver dónde se enraizaban. Al final de la cuerda no estaba el miedo de una madre, sino una niña pequeña, sola y perdida.
No importa si era un recuerdo real, una vida pasada o la forma en que mi mente me mostraba mi miedo al abandono. Lo que importó fue lo que hice con esa niña: la miré, reconocí su existencia y dejé de pedirle a mi hija que cargara con ella. Me hice cargo yo. La abracé y me comprometí a protegerla.
Ahí entendí que el fantasma solo asusta mientras no lo miras a los ojos.
Cuando abrí los ojos, el dolor se había evaporado. El día llegó y ahí estábamos, entre el caos de otros padres y niños. Mi hija me soltó la mano, se despidió con una sonrisa y no miró atrás. Se fue ligera porque yo ya no le estaba colgando mis fantasmas en su mochila.
He notado que con frecuencia los nudos que sentimos frente a los demás no tienen tanto que ver con ellos, sino con lo que intentamos resolver a través de ellos. Usamos a nuestros hijos, a nuestras parejas o incluso a nuestros jefes como espejos donde proyectamos esas “partes perdidas” que no queremos mirar.
Es una carga pesada para ambos.
Al recuperar esos aspectos (esa sombra o esos arquetipos que dejamos atrás), a través de lo que llamo Integración de Aspectos, la realidad se vuelve más clara. No es que el mundo cambie, es que dejamos de reaccionar desde la carencia de esa niña pequeña y empezamos a actuar desde el yo adulto. La vida, simplemente, se siente menos pesada.
Si notas que hoy tus propios fantasmas están tomando las decisiones por ti o que estás poniendo en hombros ajenos una carga que te pertenece, quizás es momento de tirar del hilo.
En mi blog y en mi lista de correos comparto cómo aplicar la Integración de Aspectos para que la vida se sienta menos pesada. Y si sientes que es hora de una inmersión más profunda, siempre podemos agendar una sesión privada para aplicar esta técnica a tu nudo actual.
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Aprendamos a integrar lo que nos duele para que lo que más queremos pueda caminar libre.
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