Una de las lecciones más potentes que me enseñó mi maestra de pintura, Laura Salcido, fue la importancia de cambiar el ángulo de visión.
El filtro que nos condiciona
¿Sabías que el cerebro, tiende a mostrarte solo lo que ya conoce? En la vida, en todas las áreas, operamos bajo un filtro perceptual que nos mantiene mirando lo mismo que ya conocemos y aquello en lo que hemos puesto nuestra atención anteriormente. Sin importar a dónde vayamos, ese filtro nos condiciona a encontrar los mismos patrones una y otra vez.
En la pintura sucede algo fascinante: hay ocasiones en que, por más que mires el lienzo, el trazo no refleja lo que tienes delante, sino lo que tu cerebro cree que debería estar ahí. En esos momentos, Laura nos proponía un truco infalible: poner el lienzo de cabeza, y el modelo (la fotografía) también.
Confundir al cerebro para ver la realidad
Al hacer esto, el cerebro se confunde. Los patrones habituales ya no encajan con las formas que está acostumbrado a interpretar. De repente, el filtro se rompe: dejas de ver “un ojo” o “una mano” y empiezas a ver simplemente líneas y espacios que puedes seguir y plasmar con libertad.
Lo mágico es que, al girar el lienzo de nuevo a su posición original, todo tiene sentido y se consigue el objetivo con una precisión asombrosa. ¡Valió totalmente el gozo el cambio de perspectiva!
La magia de la pregunta
He aprendido que en esos momentos de la vida en los que llegamos a un callejón sin salida, aplicar esta técnica es vital. Cuando dejas de intentar que las cosas “tengan sentido” bajo tus viejos esquemas y te permites mirar la situación desde un ángulo totalmente distinto, se abren posibilidades mucho más grandiosas.
Una manera de conectar con esas posibilidades es —y tal vez ya lo intuiste— ¡haciendo preguntas! Por ejemplo: ¿qué otras posibilidades hay aquí que no estoy viendo? o ¿qué es lo que está bien de esto que no he reconocido? Es por medio de las preguntas que obtienes mayor consciencia, y esa nueva consciencia te permitirá mayor claridad ante la situación que atraviesas.
No se trata de empujar el río, sino de girar el mapa para descubrir que el camino siempre estuvo ahí, solo que tu filtro no te permitía verlo.
Un regalo para tu “yo del futuro”
Te invito a que hoy mismo elijas esa situación que se siente “atorada” en tu vida y te atrevas a ponerla de cabeza. No busques la solución perfecta ni intentes forzar una respuesta inmediata; simplemente lanza la pregunta al aire: ¿Qué hay aquí para mí que no estoy viendo?
Cambiar tu filtro perceptual hoy es la forma más amorosa de darle facilidad a tu “yo del futuro”. Al permitirte jugar con el trazo de tu realidad y soltar la expectativa de cómo “deberían” ser las cosas, estás despejando el panorama para esa versión de ti que ya sabe caminar con ligereza. ¡Vale totalmente el gozo el intento!
Más de ti. 💫

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